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A patient talking with a doctor

5 claves para comprender el contexto de la atención médica de los pacientes con dominio limitado del inglés en los Estados Unidos

Imagine a una persona que no habla inglés y llega a un hospital con una herida grave producto de un accidente automovilístico. Desde el momento en que el paciente ingresa al centro de salud, cualquier retraso en la comunicación puede resultar en una situación de riesgo. Todas las decisiones sobre el tratamiento dependen de la comunicación entre los médicos y el paciente, y el tiempo corre.

Supongamos ahora que el idioma que habla el paciente es bastante común, y que hay una persona en el edificio que también habla ese idioma y se ofrece como voluntaria para hacer de intérprete. Parece una solución, ¿verdad? Pero si esa persona no tiene la capacitación adecuada, esa intervención también podría convertirse rápidamente en un riesgo para la confidencialidad y seguridad del paciente.

¿Qué se debe hacer en los hospitales y otras instituciones en estas situaciones? ¿Cuáles son las obligaciones que tiene la comunidad médica hacia un paciente con una capacidad limitada para leer, hablar, escribir o entender inglés? ¿Y qué tipo de soluciones se pueden implementar para mejorar el servicio?

En este artículo, cubriremos de manera breve y concisa los factores clave involucrados en este escenario, teniendo en cuenta sus perspectivas legales, sociales y lingüísticas.

  1. El número de personas con conocimientos limitados de inglés que vive en los Estados Unidos está creciendo.
  2. La diversidad creciente exige un enfoque político que aborde el cambio de los entornos socioculturales.
  3. El marco legal exige que las entidades que reciben asistencia federal garanticen sus servicios y beneficios para cada persona en los Estados Unidos.
  4. En el sistema de atención médica, los desafíos involucran una evaluación efectiva de la demografía de las comunidades locales y los recursos de cada proveedor para satisfacer sus necesidades
  5. A medida que las comunidades se vuelven más diversas, la industria de servicios de idiomas las acompaña, creando soluciones de mayor alcance.
  6. Pensamientos finales

El número de personas con conocimientos limitados de inglés que vive en los Estados Unidos está creciendo.

Las personas de cinco años o mayores que tienen una capacidad limitada para leer, hablar, escribir o entender inglés se conocen como LEP (por la expresión Limited English Proficiency, que significa «dominio limitado del inglés»). La cantidad y la diversidad de hablantes con LEP en los Estados Unidos ha crecido significativamente en las últimas décadas, incremento que puede atribuirse al aumento de las poblaciones inmigrantes provenientes de países donde el inglés no es un idioma oficial. Según datos de 2018, más de 25.6 millones de personas tienen LEP, lo que representa el 9 por ciento de la población total de los Estados Unidos.

El dominio limitado del idioma se relaciona además con la baja alfabetización en salud, un fenómeno común que afecta al 40% de la población de los Estados Unidos. Junto a otros factores, como un nivel socioeconómico bajo, una enfermedad o discapacidad a largo plazo y la vejez, la barrera lingüística les niega a los pacientes la posibilidad de obtener, comprender y actuar sobre la información que reciben en materia de salud.

Según los datos de 2018 de la Oficina del Censo de EE. UU., las concentraciones más altas de personas con LEP se encuentran en los seis estados que suelen recibir mayor afluencia de inmigrantes: California, Texas, Nueva York, Florida, Illinois y Nueva Jersey. El español es el idioma predominante (62 por ciento), seguido del chino (7 por ciento), el vietnamita (3 por ciento), el coreano (2 por ciento) y el tagalo (2 por ciento). Cerca del 76 por ciento de la población con LEP se comunica en uno de estos cinco idiomas.

Desde el punto de vista socioeconómico, la población total con LEP (inmigrantes y nacidos en los Estados Unidos) tiene un nivel educativo menor y más probabilidades de vivir en la pobreza que la población que domina el inglés. En 2015, el 45 por ciento de las personas con LEP de 25 años o mayores, no habían finalizado la escuela secundaria (mientras que en la población con dominio del inglés esta cifra era del el 9 por ciento) y alrededor del 23 por ciento vivía en hogares con un ingreso anual por debajo del umbral de pobreza.

En cuestiones relacionadas con la salud, como señala Glenn Flores, los pacientes con LEP a menudo tardan en recibir atención médica, son más propensos a abandonar el hospital en contra de la opinión profesional del médico, tienen menos probabilidades de tener un proveedor de atención médica de cabecera y más probabilidades de faltar a las citas de seguimiento, de no tomar los medicamentos y de presentar un estado de salud mediocre o malo.

La diversidad creciente exige un enfoque político que aborde el cambio de los entornos socioculturales.

El impacto demográfico que se produce debido al aumento de la población con dominio limitado del inglés afecta a todo el entramado social y genera una serie de interrogantes sobre la capacidad de las estructuras políticas, económicas y legales para adaptarse a este escenario en constante evolución.

Con esta mayor diversidad, las estructuras sociales y los comportamientos se enfrentan al desafío de garantizar que todos los habitantes del país hablen o no inglés de manera competente, tengan la misma posibilidad de acceder a los sistemas disponibles.

El mercado laboral, el sistema educativo, el sistema legal y los servicios de salud y asistencia social abordan este problema a diario y buscan constantemente estrategias de gestión más eficientes.

El marco legal exige que las entidades que reciben asistencia federal garanticen sus servicios y beneficios para cada persona en los Estados Unidos.

Esta obligación está respaldada por una serie de leyes, nacionales y locales. Con respecto al acceso al idioma, los pilares regulatorios son el Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Orden Ejecutiva Presidencial 13166.

El Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964 establece:

“Ninguna persona en los Estados Unidos, por motivos de raza, color u origen nacional, será excluida de la participación, se le negarán los beneficios o estará sujeta a discriminación bajo cualquier programa o actividad que reciba ayuda financiera federal”

El propósito de este título es prohibir la discriminación. Exige que departamentos de policía, hospitales, autoridades en materia de vivienda, centros de desempleo y cualquier programa o actividad que reciba fondos federales proporcionen a todos los habitantes un acceso significativo e igualitario a sus servicios y beneficios.

En 2000, se emitió la Orden Ejecutiva Presidencial 13166 para ampliar el alcance del Título VI de la Ley de Derechos Civiles y abordar el problema del idioma. El objetivo de la nueva norma, titulada «Mejora del acceso a los servicios de las personas con dominio limitado del inglés», es mejorar el acceso a los programas y las actividades dirigidos y asistidos por el gobierno federal para las personas que, como resultado de su origen nacional, tienen dominio limitado del inglés (LEP).

Para cumplir este objetivo, se requiere que las agencias federales desarrollen e implementen un sistema mediante el cual las personas LEP puedan acceder de manera significativa y sin cargas adicionales a los programas y actividades dirigidos y financiados por el gobierno federal.

En el sistema de atención médica, los desafíos involucran una evaluación efectiva de la demografía de las comunidades locales y los recursos de cada proveedor para satisfacer sus necesidades.

De acuerdo con el marco legal descrito anteriormente, una vez que los proveedores de atención médica aceptan fondos federales, como los pagos de Medicaid, se vuelven responsables de proporcionar acceso lingüístico a todos sus pacientes.

El panorama sobre cómo se aplican estas leyes es distinto de estado a estado. Algunos han emitido una o más normas para abordar el acceso al idioma en entornos de atención médica (California es el estado con más leyes), ampliando su marco legal sobre temas o áreas específicas, como formularios de admisión, aborto, instituciones mentales, documentación sobre el VIH, etc.

Cada departamento federal tiene una dependencia de la Oficina de Derechos Civiles (OCR, por sus siglas en inglés). La OCR se encarga de garantizar que no se produzca discriminación en los programas de su Departamento y tienen la autoridad para investigar las quejas relacionadas con las barreras lingüísticas, iniciar auditorías y retener fondos federales por incumplimiento.

Como respuesta a la Orden Ejecutiva 13166, la OCR emitió una guía de políticas para ayudar a los proveedores de atención médica y otros programas financiados por el gobierno federal a cumplir con sus nuevas obligaciones. En el documento, se definieron cuatro factores para ayudar a tomar decisiones sobre la extensión de los servicios de idiomas que se deben proporcionar:

  1. Número o proporción de personas con LEP en la comunidad. Cuantas más personas en la comunidad hablen un idioma, mayor asistencia lingüística debe haber en ese idioma.
  2. Frecuencia de contacto entre el receptor de los fondos y los pacientes con LEP. Cuanto más frecuente es el contacto, mayor es la necesidad de servicios lingüísticos.
  3. Naturaleza e importancia del servicio a personas con LEP. Cuanto más importante sea el servicio o programa del destinatario de los fondos (es decir, cuando mayor es el riesgo que se corre si la persona no puede comunicarse de manera efectiva), mayor es la probabilidad de que se necesiten servicios de idiomas. Eso implica mejores plazos y mayor calidad del servicio.
  4. Recursos disponibles y costo. El nivel de servicios de idiomas requeridos debe estar acorde al presupuesto del organismo destinatario. No obstante, las limitaciones económicas deben estar bien fundamentadas para que puedan utilizarse como argumento para limitar la asistencia lingüística.

A medida que las comunidades se vuelven más diversas, la industria de servicios de idiomas las acompaña, creando soluciones de mayor alcance.

Para retomar la pregunta inicial sobre los recursos que tienen las comunidades de atención médica para asistir a pacientes con LEP, debemos profundizar en el abanico de soluciones lingüísticas disponibles. El primer paso para seleccionar una solución adecuada es identificar los idiomas que hablan los pacientes con LEP. El segundo es evaluar los factores clave de la comunidad en la que participan estos pacientes (número de personas con LEP que necesitan asistencia, frecuencia de los servicios, naturaleza e importancia de los servicios requeridos, y recursos y costos del proveedor de salud).

Una vez que se han recopilado los datos y se ha evaluado la situación, es hora de elegir la solución lingüística más adecuada para una atención exitosa. Hoy en día, existe una amplia gama de estrategias y recursos, que va desde el trabajo con voluntarios hasta la contratación de un proveedor de servicios lingüísticos integrales.

Trabajar con miembros voluntarios de la comunidad. En comunidades pequeñas con un presupuesto limitado, la institución puede beneficiarse de la ayuda de los miembros del personal multilingües. En estos casos, es mejor trabajar con personas que tengan algún nivel de competencia en el campo de la interpretación o contemplar la posibilidad de invertir en capacitación específica.

Servicios de interpretación de demanda espontánea. Para los centros de salud con un bajo nivel de pacientes con LEP, la mejor solución será un proveedor de servicios de interpretación que trabaje bajo pedido. Un servicio que continúa creciendo porque es rápido y práctico es la interpretación vía telefónica (OPI, por sus siglas en inglés) y la interpretación remota en video (VRI, por sus siglas en inglés). Normalmente, ambos se facturan por minuto y son fácilmente accesibles, ya que el intérprete está en cualquier punto geográfico. Los profesionales que forman parte de estas redes están certificados por HIPAA y están familiarizados con la terminología médica. No obstante, para situaciones más delicadas, donde cada gesto y detalle es crucial, la interpretación en persona será el enfoque más adecuado.

Un programa completo de gran volumen desarrollado por un proveedor de servicios lingüísticos.Cuando la institución médica recibe una gran cantidad de pacientes con LEP o una demanda de varios idiomas, se recomienda seleccionar un proveedor de servicios lingüísticos. La firma de un acuerdo de nivel de servicio (SLA, por sus siglas en inglés) garantiza costos más bajos y una respuesta rápida y personalizada, que incluye no solo los servicios de interpretación, sino también la traducción de formularios y documentos, y la localización de sitios web, folletos con información para el paciente (PIL, por sus siglas en inglés) y aplicaciones para pacientes, entre otros. Este tipo de enfoque consultivo también cubre el beneficio (a menudo desconocido) de la creación de bases terminológicas y guías de estilo, dos recursos lingüísticos que ayudan a ahorrar tiempo y costos y optimizan la comunicación en todos los canales.

Pensamientos finales

1. El creciente número de personas con conocimientos limitados del inglés que viven en los Estados Unidos requiere que las estructuras sociales y políticas evolucionen para garantizar que todos los miembros de la comunidad tengan acceso a los sistemas públicos. Para cumplir este objetivo, el marco legal no solo debe prevenir la discriminación, sino también garantizar que existan recursos reales para llegar a las personas que no hablan el idioma.

2. Para los proveedores de atención médica que reciben fondos federales, el desafío principal es incorporar intérpretes a sus prácticas clínicas para garantizar que los pacientes con LEP reciban un tratamiento de calidad. Para evaluar el nivel de recursos lingüísticos que un proveedor debe incluir en su servicio, se debe tener en cuenta la composición demográfica de la comunidad (número de personas con LEP, idiomas que hablan, frecuencia con la que solicitan el servicio) y los recursos disponibles en la institución para atenderlos.

3.El proveedor de atención médica puede optar por varias estrategias para satisfacer las necesidades lingüísticas de la comunidad, desde la inclusión de voluntarios de la comunidad como intérpretes hasta la contratación de un proveedor de servicios lingüísticos. Como cualquier otro servicio global, la industria de la traducción y la localización evoluciona constantemente para crear respuestas diversas y personalizadas, y existe una gran cantidad de soluciones específicas para cada comunidad, alcance y presupuesto.