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Traducir del inglés al español: qué hay que saber cuando se contratan servicios de idiomas para audiencias hispanohablantes

Cuando las empresas de habla inglesa se preparan para llegar a las audiencias de habla hispana, a menudo les surgen preguntas sobre los países y las regiones de destino, y son conscientes de las muchas sutilezas involucradas en los procesos de traducción y localización del inglés al español. En este artículo, cubrimos las bases para que la presentación ante un nuevo público hispanohablante ocurra sin problemas.

El español varía en cada país —e incluso región— donde se habla. Para algunos puede resultar una sorpresa, pero alguien de España puede tener dificultades para entender a alguien de México, por ejemplo, especialmente en una conversación informal. Ambos hablan español, pero no hablan el mismo español.

También ocurre en inglés y en muchos otros idiomas que se extienden sobre grandes territorios, como el chino o el francés. Imagine a un consumidor norteamericano que entra a un restaurante de comida rápida porque quiere comer patatas fritas. Cuando mira el menú, en lugar de “fries” dice “chips” (el nombre que el plato adquiere en su variante británica y que en los Estados Unidos significa algo completamente diferente). De más está decir que el consumidor se sentirá confundido o, incluso, decepcionado.

Llevemos esto a lo digital. Google —que es dueño del 92,42 % del mercado mundial de los motores de búsqueda— recibe, en un día cualquiera, más de 70 000 búsquedas por segundo. Esto suma 5800 millones de búsquedas por día y aproximadamente 2 billones de búsquedas mundiales por año. Trate de imaginar ahora cuántas de esas búsquedas podrían ser una oportunidad en un mercado de habla hispana y están desatendidas porque una compañía no tradujo o no localizó su contenido; o bien lo hizo, pero sin tener en cuenta el escenario completo de las variantes del idioma.

El idioma español a nivel mundial

El español es el segundo idioma más hablado en el mundo después del chino. Más de 572,6 millones de personas hablan el idioma en todo el mundo, de los cuales 477,6 millones son hablantes nativos, 73,7 millones tienen algún conocimiento del español y otros 21,2 millones estudian español como lengua extranjera.

Hay 21 países en el mundo donde el español es el idioma oficial: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guinea Ecuatorial, Guatemala, Honduras, México —solo de facto, no legalmente definido como oficial—, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. México es el país de habla hispana que tiene la mayor población. Los siguientes en la lista son Colombia y España.

También hay países que cuentan con residentes de habla hispana como Estados Unidos, Belice, Andorra y Gibraltar. No estamos hablando aquí de un pequeño número de individuos, sino de comunidades enteras de consumidores. En los Estados Unidos, por ejemplo, alrededor del 23 % de la población habla español en su casa, un total de 55 millones de personas. Esto significa que el número de hispanohablantes en Estados Unidos supera a la población de España (46,94 millones).

Comprender las variantes del idioma

El panorama empresarial es cada día más complejo, y el público se vuelve más diverso y exigente. Los usuarios quieren experiencias personalizadas, pero ofrecerles algo especial ya no es tan simple. Existen innumerables opciones para la mayoría de los productos y servicios que están disponibles para el consumo desde cualquier parte del mundo. Se sabe que 3 de cada 4 clientes prefieren comprar productos en su idioma nativo y que 1 de cada 3 dice comprar rara vez, o no hacerlo, en sitios web en inglés. Es decir, si un potencial cliente busca una empresa en línea y no puede entender el contenido, ni siquiera intentará comprar: se irá. Esta circunstancia traslada las decisiones relacionadas con el idioma de un nivel táctico a un nivel estratégico, y exige que cualquier compañía global que quiera apuntar a audiencias hispanohablantes profundice en sus opciones. Comencemos por aprender las variantes del idioma español.

Como se mencionó anteriormente, muchas personas en el mundo hablan español, pero no el mismo español. La gramática, ortografía y, en menor medida, el léxico de la lengua se comparten, aunque existen diferencias clave de un país a otro como pronombres personales, conjugaciones verbales, preposiciones, determinadas expresiones, o palabras iguales, pero con diferentes significados.

Una forma sencilla de clasificar las variantes del español es:

Español neutro, global, general, estándar o internacional: se expresa de la manera más llana y simple posible para que pueda ser entendido por todos los hispanohablantes. Las unidades de medida se expresan en el sistema métrico decimal. Es una opción más simple y menos costosa, pero es demasiado general y carece de la personalización necesaria para expresar adecuadamente la voz y el tono de una marca a diferentes segmentos del mercado.

Español latinoamericano (LATAM): es un poco más personalizado que la variante internacional y se habla en América del Sur y América Central. También utiliza el sistema métrico decimal.

Español de EE. UU.: lo hablan las poblaciones hispanohablantes en los Estados Unidos y está muy influenciado por la variante mexicana del español. El uso de palabras prestadas del inglés es más común que en las variantes internacional y LATAM. Utiliza el sistema de medidas imperial. Las fechas tienen un formato diferente (mm/dd/aa) al de todas las otras variantes (dd/mm/aa).

Castellano, español de España, ibérico, peninsular o europeo: es el español como se habla en España y tiene importantes diferencias para con las otras variantes descritas anteriormente.

Pero eso no es todo. Como se mencionó antes, el idioma español cambia no solo entre países sino también entre regiones dentro del mismo país. Profundicemos un poco más:

Español mexicano: uno de los retos de la Academia Mexicana de la Lengua es establecer el español como lengua oficial, ya que, constitucionalmente, no lo es. Sin embargo, México utiliza el español latinoamericano para comunicarse con el mundo, aunque cada una de las diferentes regiones posee su propio dialecto.

Español rioplatense: hace referencia al hablado en las zonas aledañas al Río de la Plata, Argentina —más específicamente, Buenos Aires y la Costa Atlántica— y Uruguay. Se caracteriza por su particular uso del voseo y por contar con  varios términos del lunfardo, jerga proveniente de la deformación de expresiones tomadas del italiano.

Español castellano septentrional y meridional: el primero, hablado en el norte y centro de España. Algunos lo consideran el dialecto oficial del español. El segundo es más diverso y está formado por dialectos que poseen varias características comunes entre ellos.

Español canario: hablado en Canarias, también influenciado en parte por el portugués. Estrechamente relacionado con el dialecto caribeño del español.

Español ecuatoguineano: hablado en Guinea Ecuatorial, en el centro de África. Los guineanos nativos añadieron su propio vocabulario y patrones de pronunciación.

Español caribeño: hablado en Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, y en algunos territorios de Colombia, Panamá y Venezuela, y a lo largo de la costa oriental de México y América Central.

Fuera de esas clasificaciones, se puede considerar que cada país de habla hispana tiene su propia variante dialectal.

Cómo y dónde empezar

Tanto el sector público como el privado están cada vez más involucrados en las discusiones sobre la igualdad y la diversidad. Ya sea para cumplir con las regulaciones gubernamentales o para establecer vínculos significativos con una audiencia más amplia, las organizaciones están evaluando las posibilidades disponibles para comunicarse en otros idiomas además del inglés. Traducir a alguna de las variantes del español es –y a menudo debería ser— uno de los primeros pasos a seguir.

Lo que sigue es una ruta resumida para iniciar un proceso de traducción de contenidos del inglés al español. Es importante tener en cuenta que cualesquiera que sean las decisiones que se tomen, estas deben hacerse al principio, antes de que los traductores comiencen con sus tareas. Cambiar la estrategia más tarde creará inconsistencias en el contenido, que requerirán tiempo y dinero extra para ser reparadas.

Primero, investigue un poco. El análisis de datos es una herramienta poderosa, pero muchos no saben por dónde comenzar, por eso sugerimos hacer investigación de mercado y analítica web. Comience reuniendo información sobre el público objetivo de su empresa y los comentarios de sus clientes actuales, y preséntela en alguna herramienta que le permita sintetizar sus características y compartirlas con sus equipos, como un buyer persona.

No olvide hacer una investigación de mercado comparativa, tanto sobre competidores directos como indirectos, para conocer el panorama de los productos o servicios similares a los suyos en países que podrían ser un buen objetivo. Este ejercicio le ayudará a evaluar y determinar cómo de viable es su producto o servicio entre sus públicos objetivo.

Por último, busque ideas en la web. Revise las métricas para ver desde dónde visitan su sitio web. ¿Qué países o ciudades? ¿Con qué frecuencia? ¿En qué idiomas hacen las búsquedas? Otro enfoque es: ¿desde qué países o regiones se buscan sus principales palabras clave? ¿Ya existe una solución en esa área, o será usted la única respuesta?

A partir de ese análisis, puede comprobar si su producto o servicio funcionará, por ejemplo, solo en un país de América Latina, o en toda América Central, o solo en dos países: uno en América Central y otro en América del Sur. En este momento, está listo para comenzar a hablar con los proveedores de servicios lingüísticos en busca de asesoramiento. Dependiendo de a qué países se quiera dirigir, los expertos en idiomas pueden recomendarle qué variante de español y qué estrategia de idioma elegir.

Cuando busque proveedores de servicios de idiomas para sus traducciones de inglés a español, debe explorar tres aspectos principales: el equipo, la calidad y la confidencialidad.

La primera clave para un buen resultado es la cualificación y la experiencia de los traductores. Los hablantes nativos tienen el conocimiento del idioma y, además, una conexión cultural profunda con su público objetivo, una combinación que es fundamental para el éxito de cualquier producto lingüístico. Pregúntele a su proveedor sobre la experiencia de su equipo —dominio del idioma, formación, experiencia laboral y certificaciones, si corresponde— y su proceso de contratación.

A continuación, hable con su proveedor de servicios lingüísticos sobre su proceso de garantía de calidad: cómo se verifica la precisión de las traducciones y qué mecanismos de respuesta existen para implementar las mejoras y sugerencias en tiempo real.

En tercer lugar, analice la posibilidad de firmar un acuerdo de confidencialidad para definir el alcance de las medidas de protección de datos para su negocio e industria. También puede preguntarle sobre su conocimiento acerca de las regulaciones sobre gestión de la información específicas de su industria y las certificaciones obtenidas. A su vez, verifique su infraestructura tecnológica y las medidas de seguridad dispuestas para proteger los sistemas y recursos informáticos contra robos o daños.

Reflexiones finales

Existen más de 500 millones de hispanohablantes en todo el mundo, distribuidos en más de 25 países. La estructura gramatical del idioma es compartida, pero hay diferencias entre los países e incluso entre las regiones del mismo país, como en el caso de los pronombres, algunas conjugaciones verbales y determinadas palabras y expresiones.

Para una solución más simple y menos costosa, puede traducir su contenido al español internacional. Si lo que busca es un vínculo más cercano y personalizado con cada segmento de audiencia, puede localizarlo para cada país o región. Para tomar esa decisión, recopile los datos de mercado y defina un plan estratégico junto a su proveedor de servicios de idiomas.

Para elegir el proveedor adecuado, pregúnteles a sus potenciales proveedores acerca de la cualificación y experiencia de sus traductores, su proceso de garantía de calidad y sus medidas de confidencialidad y seguridad. En caso de que tenga dudas, haga más preguntas, pida información extra de respaldo y, si desea minimizar los riesgos, comience con poco, pruebe y vuelva a contratar.

Sabemos que elegir el equipo adecuado para lanzar sus productos o servicios en un mercado de habla hispana puede resultar intimidante. Para ayudarle a aclarar el camino y tomar la decisión correcta, nos gustaría compartir una lista de verificación con los temas clave que debe discutir con sus potenciales proveedores. Puedes descargarla desde el enlace que se encuentra debajo.