¿Automatización sí o no? ¿Qué tiene para aportar hoy la tecnología a la industria de la traducción?

Por: Bruno Rotondo, Team Lead

 

 

 

 

 

 

Una idea recurrente respecto del impacto de la transformación tecnológica en la industria de la traducción es la que presenta a la automatización como una amenaza para el trabajo de los traductores. Y si bien es cierto que los servicios de traducción automática mejoran día a día, lejos están de dejar a los traductores fuera de juego. Muy por el contrario, sumar infraestructura puede ser la puerta de entrada a más y mejor trabajo. La clave está en informarse.

La demanda global de servicios lingüísticos viene creciendo en forma sostenida hace años, impulsada por un entorno hiperconectado en el que las organizaciones necesitan conectar con audiencias cada vez más segmentadas en todos los idiomas y culturas. Ante esta creciente oportunidad de negocios para traductores y empresas de traducción, la pregunta por cómo entregar volumen a bajos costos manteniendo la calidad se vuelve urgente, y la respuesta, obvia: sumando tecnología.

La relación entre traducción y tecnología se desarrolla, principalmente, a través de dos tipos de sistemas: los motores de traducción automática (como puede ser Google), que pretraducen el texto para que después un traductor lo edite, y los software específicos de traducción asistida. En estos últimos, la traducción sigue estando en manos humanas, pero facilitada por la tecnología. El corazón de esta clase de sistemas son las memorias de traducción (o TMs), archivos en los que los programas almacenan todo lo procesado para, en el futuro, ofrecer automáticamente frases idénticas o similares a las traducidas previamente, ahorrándole tiempo de trabajo al traductor y reduciendo, por lo tanto, los plazos y costos totales de un proyecto.

Las memorias de traducción nos aseguran eficiencia, al no tener que invertir tiempo ni esfuerzo en hacer el mismo trabajo dos veces, a la vez que garantizan calidad, ya que permiten verificar tanto la consistencia como la precisión terminológica, dos requisitos indispensables para cualquier cliente. Pero eso no es todo: las principales herramientas de traducción asistida actuales suman a su oferta funcionalidades adicionales, tanto en materia de soportes como de gestión de proyectos complejos.

La principal ventaja es la configuración flexible. Trabajar con múltiples clientes significa llevar registros de las especificaciones para cada uno. Con el uso de software específico, los traductores pueden armar sus propios listados terminológicos, reglas de control de calidad y otras configuraciones particulares para cada cliente. Esto les permite administrar rápidamente la configuración correspondiente a cada proyecto sin tener que volver a leer glosarios y pautas con cada nuevo trabajo.

Otra recurso adicional es la compatibilidad con múltiples formatos de archivo. En los últimos tiempos, la variedad de formatos sobre los que se requieren traducciones no hizo más que incrementarse. Hoy, se trabaja tanto en archivos tradicionales de Microsoft Office como en formatos específicos de programas de diseño gráfico, o incluso de subtitulado. Los traductores no pueden ser expertos en todos los formatos que circulan en la actualidad, por lo que las herramientas de traducción son grandes aliados en ese sentido, permitiéndoles procesar todo tipo de archivos sin requerir mayores aptitudes técnicas. Al terminar el trabajo, la herramienta generará la traducción en el mismo formato en que se importó

Para proyectos complejos, la tecnología agiliza la gestión colaborativa online. En proyectos grandes, en los que trabajan varios traductores a la vez, la gestión online en tiempo real es indispensable. La incorporación de herramientas específicas permite al encargado de gestionar el proyecto poder verificar el estado y los avances en cualquier momento, y evitar encontrarse con sorpresas o inconsistencias el último día. El trabajo online incentiva también la comunicación entre los participantes y les permite dejar mensajes o comentarios sobre la traducción para intercambiar perspectivas y aportar información de análisis tanto al project manager como a sus colegas.

Por último, está la baja de costos. En el caso de que las licencias de los softwares sean adquiridas por una empresa proveedora de servicios lingüísticos, los traductores que vayan a trabajar con la herramienta no tienen gastos extra, lo que constituye un ahorro importante para los profesionales a la hora de invertir en software.

En la economía del conocimiento, la innovación tecnológica en el mercado de las traducciones se presenta como una oportunidad de potenciar los proyectos innovadores, fundados en el know-how. A diferencia de otras industrias, donde el trabajo repetitivo corre riesgo de ser reemplazado por inteligencia artificial, en el negocio de los servicios lingüísticos sumar tecnología es sinónimo de sofisticación, resultados y mayor calidad final, y los recursos no hacen más que mejorar y renovarse.

La clave para poder elegir la solución que más se ajuste a nuestras necesidades es mantenerse informado y no aletargarse, estando atento a un campo en el que surgen constantemente alternativas nuevas. No se trata de ver un dilema entre humano y máquina, entre traductores y tecnología, sino de combinar lo mejor de los dos mundos y poner la tecnología al servicio de los expertos.

 

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